Proyecto de Paz Europeo 2. 
3 de octubre de 2025 17.00

Manifiesto sobre Palestina

Nosotros, ciudadanos de Europa, desde Lisboa a la Haya y Moscú, desde Helsinki a Viena y Nápoles, nos sentimos horrorizados por el genocidio en la franja de Gaza. Y al mismo tiempo, estupefactos por el práctico silencio de los medios de referencia europeos y por la criminalización en muchos países europeos de las protestas por ese genocidio. Pero aunque los medios tradicionales apenas informen del horror en Palestina, el genocidio se puede ver en directo en Internet.

Nos indigna que francotiradores disparen deliberadamente contra niños; nos indignan las imágenes de cuerpos infantiles destrozados por las bombas, incluso en campamentos de refugiados calificados de “zonas seguras”, nos indignan también los ataques deliberados a  hospitales, escuelas, a quienes prestan ayuda humanitaria, a periodistas. ¡Gaza es ya el crimen por excelencia del siglo XXI y nada puede justificarlo!

¡Nosotros, ciudadanos de Europa, exigimos que se ponga inmediatamente fin a este genocidio! Recordamos a Europa la responsabilidad que tiene en lugar de dilapidar el capital moral que aún le queda con su falta de acción, su negativa a sancionar a Israel y la continuación de su ayuda militar a ese país.

Llega muy tarde y es demasiado tímido el llamamiento que han hecho, entre otros, una veintena de gobiernos europeos y que se limita a pedir un alto el fuego, acción gubernamental que peca de insuficiente e inapropiada.

Observamos con respeto que algunos Estados no europeos de la comunidad internacional están aplicando la Carta de la ONU como ocurre con el Grupo de La Haya, que ha adoptado medidas concretas en lugar de limitarse a llamamientos retóricos sin consecuencias. Se necesitan medidas legales internacionales, además de que se ponga fin inmediatamente a cualquier tipo de apoyo al Gobierno israelí, ya sea político, diplomático, económico o militar.

El hambre y las enfermedades infecciosas amenazan con eliminar a la entera población de la franja de Gaza si se permite que continúen la ocupación y el  bloqueo aun después de un eventual alto el fuego. Todos los camiones que transportan ayuda humanitaria deben poder circular libremente, y se debe permitir a las organizaciones humanitarias de la ONU realizar su trabajo sin obstáculos, en lugar de dificultarlo.

Nosotros, ciudadanos europeos, nos distanciamos de la Unión Europea, de los gobiernos de sus países miembros, así como de los partidos europeos que,  por miedo a ser acusados de antisemitismo,  no se atreven a denunciar las atrocidades que comete el Estado de Israel. Consideramos intelectualmente deshonesta la equiparación entre antisionismo y antisemitismo. ¡Nadie tiene derecho a convertir la defensa en represalias; nadie tiene derecho a convertirse en verdugo por haber sido antes víctima!

Nosotros, ciudadanos de Europa, rechazamos los muros y la segregación: “¡Fuerzas de Defensa israelíes, deponed vuestras armas, derribad muros y vallas, abridles a los palestinos vuestros hospitales, vuestras escuelas, vuestros hogares! ¡Podéis poner fin ahora mismo al conflicto!”

Rechazamos la limpieza étnica, la expulsión, el genocidio y la guerra, independientemente de dónde se produzca y cualesquiera sean el grupo étnico, la nacionalidad o la afiliación religiosa afectados.

¡Nosotros, ciudadanos de Europa renovamos la promesa incorporada en 1945 a la Carta de las Naciones Unidas tras la violencia del Holocausto y las dos guerras mundiales del siglo pasado, y lo hacemos aquí y ahora en armonía con muchas voces judías!

No seguiremos cruzados de brazos ante los crímenes de guerra, el genocidio, la ocupación ilegal y los ataques del Gobierno israelí que tienen lugar ante nuestros ojos: ¡Israel no está por encima de la ley ni de la Carta de la ONU!

Nosotros, ciudadanos de Europa, nos felicitamos de las protestas de israelíes que piden poner fin a los crímenes de guerra y a los lugares de de tortura de su propio Ejército. Esos mismos activistas por la paz israelíes advierten de la fascistización de la sociedad israelí, reflejada en numerosas declaraciones racistas y fascistas

de ministros israelíes que buscan sólo como objetivo la destrucción y expulsión definitiva de la población palestina, iniciada en 1948 con la primera Nakba.

¡Nosotros, ciudadanos de Europa, exigimos el reconocimiento del Estado de Palestina! Nos solidarizamos con los palestinos y los judíos antisionistas de todo el mundo que abogan por la coexistencia pacífica de los pueblos sobre la base de las resoluciones de la ONU y las decisiones del Tribunal Internacional de Justicia, que exigen levantar el bloqueo de Gaza y la ocupación de Cisjordania, el Sur del Líbano y de Siria.

Nos solidarizamos con los trabajadores portuarios de Italia, España, Suecia y otros países que bloquean los envíos de armas, con las decenas de miles de manifestantes en La Haya, Berlín, Roma y otras ciudades que han dejado su huella en los últimos meses.

¡Exigimos el fin inmediato de los envíos de armamento a Israel. Exigimos la suspensión del Tratado de Asociación entre Israel y la Unión Europea hasta que Israel cumpla las resoluciones de la ONU. Exigimos que se reanude la financiación de ACNUR así como la inmediata liberación de todos los rehenes y presos políticos de ambas partes así como el derecho al retorno de los palestinos a su patria!

Nosotros, ciudadanos de Europa, nos hacemos eco de las palabras que dirigió al mundo Nelson Mandela: “Todos sabemos perfectamente que nuestra libertad está incompleta sin la libertad de los palestinos”.

¡Viva Palestina libre!

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